Medidas constructivas
frente los terremotos

Tras cuatro años de trabajo y más de 40 sesiones de trabajo de un equipo multidisciplinar, el Ejecutivo ha aprobado la nueva Norma de Construcción Sismorresistente. Es más exigente respecto a la fase de cimentación, así como para las construcciones de uso público, y recoge varias sugerencias del Consejo General respecto a soluciones constructivas en nudos de hormigón armado.

 

 

La nueva normativa eleva las exigencias respecto a la cimentación

La Norma de Construcción Sismorresistente Española: parte general y edificación (NCSE-02), publicada en el BOE el 11 de octubre y que sustituye a la vigente desde 1994, proporciona los criterios generales que han de seguirse respecto a la acción sísmica en el proyecto y en las obras de ejecución, reforma y conservación de las edificaciones.

Además de adecuarse a las directrices europeas en materia de construcción sismorresistente, haciendo compatible la nueva norma con el Eurocódigo, ha incorporado experiencias extraídas de los últimos grandes terremotos destructores y han tenido en cuenta informes de los colegios profesionales y de los técnicos. En éste sentido, la Norma ha recogido varias sugerencias realizadas por el Consejo General de Colegios de Aparejadores y Arquitectos Técnicos. Las fundamentales son las relativas a detalles de soluciones constructivas en nudos de hormigón armado.

La nueva norma es más exigente con las construcciones que denomina ‘de especial importancia', como son las sedes de servicios esenciales, hospitales, centros ligados con emergencias y edificaciones que albergan instalaciones básicas (electricidad, agua, etc.), con el fin de que éstas puedan seguir siendo utilizadas en caso de que se produzca un terremoto.

La NCSE-02 eleva las exigencias respecto a la cimentación, ya que se ha demostrado que muchos de los fallos durante los sismos más intensos son debidos a una cimentación que no es adecuada a las condiciones del terreno. Se dan prescripciones claras para la caracterización de los suelos y para el diseño y ejecución de esta fase constructiva.

Además, la norma introduce un nuevo tipo de suelo, el muy blando, para el que se prescriben mayores exigencias en el diseño y en la ejecución, de forma similar a lo estipulado en el Eurocódigo y otras normativas sismorresistentes internacionales. Se ha considerado fundamental hacerlo así, ya que hay que tener en cuenta que actualmente se están incorporando a los planeamientos urbanísticos terrenos que anteriormente no se contemplaban, como son las zonas ganadas al mar o desecadas.

Otra novedad de la normativa es que aporta reglas de diseño y prescripciones constructivas más detalladas y rigurosas para las construcciones de hormigón armado y las de muros de fábrica, para dotarlas de propiedades sismorresistentes acordes con la intensidad de las posibles sacudidas sísmicas que puedan afectar a la zona donde se asientan.

Desprendimientos. La norma recién aprobada aporta actuaciones concretas para evitar que elementos no estructurales, como cerrramientos, particiones, chimeneas, antepechos o balcones, se desprendan en caso de movimientos sísmicos, con el fin de reducir aquellos siniestros que pudieran derivarse de su caída incontrolada sobre zonas transitadas.

La Norma de Construcción Sismorresistente impide que se realicen nuevas construcciones destinadas a vivienda o uso público con estructura de mampostería en seco, adobe o tapial, dada su alta vulnerabilidad frente a terremotos de intensidad media o alta.

Los proyectos y ejecuciones de nuevas edificaciones podrán ajustarse durante dos años a partir de la entrada en vigor de la normativa al contenido de la Norma hasta ahora vigente. <<