El eje Prado-Recoletos
recuperará su esplendor
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Belén Ortega
Los primeros espadas del ruedo de la arquitectura instalan temporalmente sus dotes innovadoras en la capital para proyectar el Madrid del siglo XXI. Viviendas sociales, estadios olímpicos, rascacielos, parques, teatros, museos de arte contemporáneo..... Un cambio de imagen, una cirugía facial que rescatará para cada espacio las mejores posibilidades.
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Lo más granado de la arquitectura mundial tiene entre manos numerosos proyectos urbanísticos en la ciudad. Desde Jean Nouvel a Richard Rogers, de Dominique Perrault a Wiel Arets...
De momento, el proyecto que está dando más que hablar -y que podría estar más cerca de los sueños que de la realidad- es el ideado para el Eje Prado-Recoletos por los arquitectos Alvaro Siza y Juan Miguel Hernández de León. Con él, se pretende embellecer una de las arterias más emblemáticas de Madrid y aglutinar en un área los principales focos culturales y artísticos.
La reforma planteada para remodelar el Eje Prado-Recoletos afectará a los principales museos e instituciones culturales de Madrid: el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Prado, el Thyssen, el Jardín Botánico, la Biblioteca Nacional, el Centro Cultural de la Villa, el Museo de Etnología y el aún no nacido CaixaForum. Su propuesta trata de recuperar y mejorar los valores culturales, paisajísticos y ambientales del ya conocido como "triángulo de oro de la cultura", por estar ubicados en él los tres grandes museos de la capital.
Será una ambiciosa cantata a dúo, dicen Siza y Hernández de León, cuyo proyecto pretende recuperar cinco kilómetros para la cultura, desde la Plaza de Colón hasta el Panteón de Hombres Ilustres, ubicado en las proximidades de Atocha. Quieren devolver a esta travesía de Madrid su condición de paseo, de lugar de encuentro y sede de importantes edificios y museos, para lo cual consideran imprescindible disminuir la presión del tráfico.
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Aunque el ámbito de actuación abarca primordialmente el llamado Salón del Prado -desde la plaza de Neptuno hasta Colón-, su proyecto incluye también la zona que empieza en la plaza de Colón, y pretende recuperar el Cerrillo de San Blas o Colina de la Ciencia, alargar el Parque del Retiro hacia dicha colina -esta actuación ya ha despertado voces en contra de los vecinos afectados- y recuperar la calle de Trajineros. Así, la estatua de Colón cambiaría su ubicación al centro de la plaza, el Centro Cultural de la Villa saldría a la superficie, y en el Cerrillo de San Blas se insertarían edificios de carácter museístico. Asimismo, las emblemáticas fuentes de Cibeles y Neptuno bajarían de su pedestal para asentarse al nivel de la calle, tal como se encontraban tras su nacimiento.
Será un viaje al pasado. Pero sin nostalgia. Una revisión de la historia que nos da fe de cómo eran los jardines del llamado Salón del Prado a principios del siglo XX hasta que los automóviles le invadieron. Aquél era el lugar preferido de los madrileños para pasear y conversar, un suelo que transitaron reyes y obispos, aristócratas y pueblo llano, desde Quevedo a Lope de Vega, Cervantes y Calderón. Y se comprueba, después de echar mano de grabados y escritos antiguos, que los ciudadanos se reunían allí y se encontraban en las terrazas y espacios de ocio ubicados en las inmediaciones del Museo del Prado.
Hasta los árboles jugarán un papel importante en la remodelación del Eje Prado-Recoletos. Técnicos de la Escuela de Montes han elaborado un censo de las diferentes especies, con las características personales de cada ejemplar, y han solicitado permiso para colocarles un 'chip' con el fin de facilitar la información a los ciudadanos, ya que el estado de salud de la gran mayoría es francamente lamentable.
En cambio, si nos fijamos en los edificios más sobresalientes que estarán integrados en este eje cultural, todos ellos están tratando de adaptarse a los nuevos tiempos. Algunos, como el Museo Reina Sofía, llevan ventaja en su proceso de remodelación; otros van más rezagados, como el Museo del Prado; los hay que acaban de empezar, como el Museo Thyssen, y hay hasta proyectos de vida cultural futura, como el ya conocido como CaixaForum.
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Museo Nacional del Prado. El famoso y polémico "cubo" de Rafael Moneo, nombre popular con el que ya se conoce la ampliación del Museo del Prado, ha
llegado hasta los tribunales de justicia. Los vecinos denunciaron la agresión que para el claustro de los Jerónimos suponía la propuesta del arquitecto y esto originó el consiguiente frenazo a las obras.
Aunque la polémica se ha centrado ahora sobre la edificación que se va a levantar en torno al claustro de los Jerónimos, el proyecto total de ampliación del Museo modificará también otros cuatro edificios: el de Villanueva -sede principal de la pinacoteca-, el Casón del Buen Retiro, cuyas obras subterráneas deben de esta a punto de finalizar; el de la calle de Ruiz de Alarcón, adquirido para oficinas, y el Salón de Reinos, ocupado por el Museo del Ejército.
Cuando finalice la ampliación, el Museo del Prado podrá exhibir al público muchas más de las mil obras que muestra ahora, de una colección que ronda las 10.000 piezas, entre pinturas, esculturas, dibujos, objetos de artes decorativas y joyas y piedras preciosas, como las que conforman el Tesoro del Delfín, expuesto en el interior de una cámara acorazada.
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La necesidad de resolver la falta de espacio del Museo del Prado fue precisamente la razón por la que en noviembre de 1994 se pusiera la primera piedra de este polémico proyecto de ampliación, que todavía hoy se discute. Se celebraba ese año el 175 aniversario del Museo del Prado y el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, y su ministra de Cultura, Carmen Alborch, se reunieron con los responsables y ex directores de la pinacoteca para conocer de primera mano las necesidades de la institución. Desde entonces, la carrera de obstáculos continúa, aunque parece ser que en su tramo final.
Museo Thyssen. El arquitecto aragonés Manuel Baquero, también catedrático de la Universidad Politécnica de Barcelona, es el responsable de la ampliación de este delicioso y magnífico museo. Para llevar a cabo su trabajo tendrá que fusionar los dos edificios adquiridos por el Estado para tal fin, en la calle del Marqués de Cubas, con el Palacio de Villahérmosa, un inmueble del siglo XVIII que en su día fue rehabilitado por Rafael Moneo y que desde hace diez años acoge la colección de arte que el barón Thyssen vendió al Estado español por 40.000 millones de pesetas. Aunque por exigencia legal se van a respetar las fachadas de los nuevos edificios, el interior ha sido vaciado, con el fin de que exista correspondencia con los forjados del Palacio de Villahermosa, lo que permitirá en el futuro transitar de un espacio a otro sin tener que salvar desniveles. Para igualar las cubiertas de los dos edificios adyacentes, Manuel Baquero ha decidido también que uno de ellos pierda una altura, que, por cierto, fue añadida sólo hace algunos años. En realidad, detrás de las fachadas originales de estos dos inmuebles se construirá un edificio de nueva planta que se integrará perfectamente con el diseñado por Moneo.
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El Museo Thyssen, que cuenta actualmente con 16.000 m2, añadirá a su espacio otros 8.000, si bien esta acción obligará a modificar la estructura de algunas de sus dependencias. Así, la sala de exposiciones temporales cambiará su situación actual, donde hay poca altura, a los sótanos de la calle del Marqués de Cubas, y la tienda, el guardarropa y la cafetería también se mudarán de sitio.
La baronesa Thyssen hubiese querido que la ampliación hubiese estado lista para el décimo aniversario del Museo, que acaba de celebrarse, pero tendrá que esperar un poco. Las cosas de palacio suelen ir despacio.
Centro de Arte Reina Sofía. Jean Nouvel, que trabaja desde noviembre de 2001 en la ampliación del Reina Sofía, defiende la idea de que su construcción sea 'un espacio a la sombra' y no 'un espacio para hacer sombra' al vetusto edificio de Francisco Sabatini, que fue concebido originalmente para hospital.
Nouvel, el arquitecto francés de mayor proyección internacional, se ha enfrentado a la tarea de añadir 16.000 m2 a un edificio que alberga nada menos que el Guernica de Picasso. Y lo ha hecho con tres edificios o volúmenes diferentes organizados alrededor de un patio cubierto, que hará las funciones de gran espacio común de acogida, "porque cada edificio es una aventura", reconoce.
El primero corresponde a la biblioteca y está junto a la Ronda de Atocha. El segundo está formado por el auditorio, la cafetería-restaurante y las salas del protocolo y patronato, y bordea la Ronda de Atocha y la calle de Argumosa. Y el tercer volumen, que contiene las salas de las exposiciones temporales, es el único que se conecta con todas las plantas del edificio Sabatini. Este último bloque está situado en paralelo a la calle del Hospital. Todos están unificados y rematados en la parte superior con terrazas, que bien podrían ser públicas o para despachos.
Nouvel pretende inaugurar la ampliación 'suave y natural' del Reina Sofía en marzo de 2004, una obra que costará finalmente más de 68 millones de euros.
En la actualidad, la colección del Museo Reina Sofía se encuentra distribuida en las plantas segunda y cuarta. En la segunda se hallan las obras que van de finales del siglo XIX hasta los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Es lo que se ha dado en llamar 'las vanguardias históricas', representadas especialmente por Picasso, Juan Gris, Gargallo, Miró, Julio González o Salvador Dalí. Nombres tan interesantes como los de Benjamín Palencia, Hernández Mompó, Pablo Palazuelo, Henry Moore, Lucio Fontana o Antonio López García se dan cita en la cuarta planta del museo, que es donde se halla la segunda parte de la colección permanente, que corresponde cronológicamente desde el final de los años 40 hasta los primeros años de los 80. Cuando el proyecto de ampliación se termine, esta colección permanente se distribuirá entre todas las plantas del museo.
CaixaForum. La Fundación la Caixa va a invertir 30 millones de euros en este centro cultural, que se asentará sobre lo que fue la antigua Central Eléctrica de Mediodía, uno de los escasos ejemplos de la arquitectura industrial del siglo XIX que permanecen en pie en el centro de Madrid.
Serán los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, ganadores del Premio Pritzker en 2001, los encargados de sacar adelante este proyecto, cuyas obras comenzarán a finales de este mismo año. Autores de la Tate Modem de Londres y del Centro Cultural Museo Oscar Domínguez de Tenerife, tendrán, como mucho, dos años para finalizar la edificación de este centro cultural, que tendrá 8.000 m2 distribuidos en dos pisos separados del suelo, 'como si ¡evitara', según explican.
El centro, situado frente al Jardín Botánico y el Museo del Prado, dispondrá de más de 2.000 mz para exposiciones, un auditorio de 322 plazas, una mediateca, varias salas polivalentes para conferencias, talleres de conservación y restauración y un almacén para obras de arte. Contará también con un amplio vestíbulo, cafetería, tienda-librería y restaurante. Sin embargo, no tendrá más que 20 plazas de aparcamiento.
A este edificio se accederá a través de una plaza cubierta que lo atravesará por debajo, permitiendo el paso de la luz natural. Herzog asegura que la actuación no será nada agresiva con el entorno. Lo explica: "Las cubiertas estarán en consonancia con los edificios adyacentes. Queremos adaptarlo al vecindario, aunque a algún vecino no le agradará el cambio, eso ocurre siempre. Paradójicamente, habrá mucho volumen, pero también se logrará crear un espacio muy ligero".
La Caixa pretende que en su nuevo centro cultural convivan arte contemporáneo, música y programas sociales y educativos.