Página del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España

 

            

 



 
   

EL SECTOR DE LA CONSTRUCCIÓN EN ESPAÑA

1. Formación académica

1.1  Generalidades sobre el Sistema Educativo

El acceso a las formaciones superiores exige, como norma general, superar el Bachillerato, que se puede obtener a los 18 años de edad. Existen algunas modalidades específicas de acceso en el marco de la educación para Personas Adultas o, aunque de manera restringida, para quienes han superado el máximo nivel de Formación Profesional. Entre estas formaciones superiores (universitarias), se distingue entre carreras de ciclo corto, normalmente de tres años de duración -que permiten adquirir títulos de Diplomado, Ingeniero Técnico o Arquitecto Técnico- y formaciones de ciclo largo, de cuatro o más años, que se concluyen con títulos de Licenciado, Ingeniero o Arquitecto.

1.2. Estudios que interesan al Sector de la Construcción

1.2.1. Estudios superiores de tres años o más

En España existen fundamentalmente cuatro formaciones superiores que tienen una estrecha relación con la construcción, si bien únicamente las dos que se reseñan en primer término tienen una relación esencial y directa con la edificación:

  • Arquitecto (formación de cinco cursos anuales). Generalista; no tiene especialidades.

  • Arquitecto Técnico (carrera de tres cursos anuales). Generalista; no tiene especialidades.

  • Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos (carrera de cinco cursos anuales). Sus principales especialidades son:

    • Cimientos y Estructuras

    • Ingeniería del Terreno, Ordenación del Territorio y Urbanismo

    • Transportes

    • Hidráulica y Energética

    • Ingeniería Sanitaria y Ambiental

    • Oceanografía y Medio Ambiente.

  • Ingeniero Técnico de Obras Públicas (formación de tres cursos anuales). Existen tres especializaciones de este título:

    • Construcción Civil

    • Transporte y Servicios Urbanos

    •  Hidrología 

  • Ingeniero Industrial. Entre la amplia gama de especialidades que se ofertan cabe reseñar las más relacionadas con el diseño de instalaciones en edificaciones, el diseño de obras industriales o la evaluación del impacto medioambiental de construcciones:

    • Termoenergética (incluye climatización)

    • Electrotécnica

    • Estructuras y construcciones industriales

    • Medioambiente

1.2.2. Otros estudios relacionados con el sector

No existen en España carreras superiores de inferior duración que estén relacionadas con el sector.

2. Profesiones

2.1. El acceso a las profesiones

El ejercicio liberal de cualquiera de las profesiones incluidas requiere la inscripción en el Colegio profesional que corresponda. Hay establecidos Colegios Profesionales para cada una de las profesiones a una escala territorial que puede coincidir con las provincias o las comunidades autónomas existentes. Dado que el requisito fundamental para incorporarse a los Colegios es la correspondiente titulación académica, las formaciones universitarias constituyen en realidad la condición principal para el acceso a estas profesiones.

Especialmente los Arquitectos Técnicos y los Ingenieros Técnicos tienen además del ejercicio liberal de la profesión un amplio campo de actividad en empresas constructoras y en la administración pública.

A finales de 2001 había 43.000 Arquitectos Técnicos inscritos en los 54 Colegios Oficiales existentes.

2.2. Normas legales que fijan la intervención de los diferentes profesionales en el proceso constructivo

En España resulta obligatorio por imperativo legal implicar en la construcción de casi cualquier obra tanto a un Arquitecto, como diseñador y responsable global del proyecto, como a un Arquitecto Técnico, cuyas funciones se centran más en la ejecución y el control (de calidad y/o económico) de la obra. Las diferentes especialidades de Ingenieros e Ingenieros Técnicos entran en el proceso de construcción de edificaciones cuando los responsables del diseño o de la ejecución recurren a ellos por decisión propia -por ejemplo: Ingenieros para el cálculo de la estructura o el diseño de instalaciones- o porque forman parte de la plantilla de las empresas implicadas en su ejecución, o porque son edificaciones propias de su especialidad (en ningún caso edificios de viviendas), en cuyo caso pueden asumir la redacción del proyecto y su dirección.

Las normas vigentes establecen una serie de regulaciones que, si bien se han adaptado parcialmente a los cambios experimentados en el sector de la construcción, no contemplan totalmente la amplia gama de funciones que los diversos profesionales desempeñan dentro del sector de la construcción. El desarrollo detallado de la normativa que regula las atribuciones del Arquitecto Técnico y de los Ingenieros Técnicos en el proceso constructivo determina, implícitamente, el reparto de funciones entre éstos y el Arquitecto.

3. Funciones de las diferentes profesiones en el proceso constructivo

La situación legal y las formas de contratación habituales implican en la mayoría de los proyectos, un importante papel del Arquitecto, sobre todo en las primeras fases del desarrollo de una construcción: suele ser el primero en ser contactado por el cliente o promotor para realizar el diseño del proyecto. En la gestión de las licencias de construcción y de la contratación ya participan otros profesionales, especialmente los Arquitectos técnicos en lo que respecta a las obras de edificación. Si se trata de un proyecto de cierta complejidad, el Arquitecto puede subcontratar el diseño de la estructura y de las instalaciones a un Ingeniero o una empresa consultora especializada.

La carrera de Arquitectura Técnica dispensa una formación tecnológica de naturaleza generalista que versa, fundamentalmente pero no únicamente, sobre la aplicación de las técnicas constructivas y la economía a la edificación, y como consecuencia de ello son las disciplinas que se refieren a las áreas de conocimiento de construcción, materiales, control de ejecución y de calidad, así como a las de instalaciones, seguridad y salud laboral y la que comprende el control económico de las obras, las que conforman el núcleo central de estos estudios universitarios y constituyen la base de materias troncales de la carrera, según resulta de las Directrices generales del título aprobadas por R.D. 927/92, de 17 de julio. Formación académica, por otra parte, que sirve de base a las competencias profesionales de estos titulados.

Por el contrario, la carrera de Arquitecto se orienta fundamentalmente hacia el campo del diseño arquitectónico y urbanístico, con una amplia base humanística centrada en la historia del arte y su evolución, perfil académico que se predica no sólo de la carrera de arquitectura en España, sino también de la carrera cubana a la que se refiere este Recurso.

En proyectos públicos de ingeniería, los profesionales funcionarios de la administración pública -sobre todo Ingenieros de ciclo largo o corto- suelen estar implicados en el diseño y en la supervisión de la obra, mientras que la contratación se realiza normalmente mediante concurso público. En grandes proyectos, una parte importante del diseño y del control de calidad se contrata a consultoras especializadas.

A diferencia de otros países europeos donde el título, más que habilitar para ejercer la práctica profesional, tiene más bien un valor de mercado -en el sentido de proveer ventajas a quienes lo poseen sobre los que no tienen graduación-, en España lo determinante normativamente es la titulación académica. Esta situación se repite en Alemania, Portugal, Grecia e Italia. Es decir, que la posesión del título es necesaria para la práctica profesional igual que la pertenencia a un organismo corporativo.

Sin embargo, en la realidad no son los títulos y las atribuciones legales lo que caracteriza y define en forma concreta y real a las profesiones, sino el proceso productivo y las funciones realizadas, es decir, la existencia de una respuesta técnica solvente a una demanda social determinada.

El análisis de los tipos de ocupaciones y actividades asumidas por los Arquitectos Técnicos en la realidad confirma la situación descrita anteriormente, y refleja la creciente complejidad del sector de la construcción a nivel técnico y organizativo.

El fenómeno que más resalta en la situación profesional de los Arquitectos Técnicos es la heterogeneidad de ocupaciones, diferencias que guardan relación con los cambios habidos en el sector de la construcción y de la sociedad en su conjunto. Como componente de la Dirección Facultativa (conformada por Director de Obra, Director de la Ejecución de la Obra y, en su caso, Coordinador de Seguridad y Salud en fase de ejecución):

  • Asume la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y de controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado (control de calidad).

  • Verifica la recepción en la obra de los productos de construcción, ordenando la realización de ensayos y pruebas.

  • Dirige la ejecución material de la obra comprobando los replanteos, los materiales y la correcta ejecución y disposición de los elementos constructivos y de instalaciones, de acuerdo con el proyecto y con las instrucciones del Director de la Obra.

  • Consigna en el Libro de Órdenes y Asistencias las instrucciones precisas.

  • Suscribe el Acta de replanteo o de comienzo de obra y el Certificado Final de Obra (de obligatoria aportación al Acta de Recepción de la obra).

  • Elabora y suscribe las certificaciones parciales y la liquidación final de las unidades de obra ejecutadas.

  • Recibe los resultados de los ensayos o pruebas de servicio de materiales, sistemas o instalaciones, que le han de ser entregados, obligatoriamente, por las entidades y laboratorios de control de calidad de la edificación que, además, han de prestarle asistencia técnica.

  • Colabora en la elaboración de la documentación de la obra ejecutada (Libro del Edificio) y aporta los resultados del control realizado.

Esta gama de ocupaciones va unida a la situación de empleo múltiple que se da en la mayoría de los casos. Las principales ocupaciones de los Arquitectos Técnicos hasta la década pasada eran las siguientes: empresarios, subcontratistas y promotores (12,5%); asalariados (34,3%); funcionarios (11,5%)y ejercicio libre (26,2%); el resto se distribuía entre una gama de ocupaciones diversas que incluían decoración, fabricación y venta de materiales de construcción, enseñanza, etcétera.

En referencia al multiempleo, los datos disponibles para la misma época indican que sólo el 40% tenía una sola ocupación, mientras que el resto desarrollaba simultáneamente dos o tres actividades.

Resalta el hecho de que el porcentaje de profesionales que se dedican al ejercicio libre es relativamente bajo, prevaleciendo los asalariados de todo tipo (los asalariados del sector público y del sector privado suman la mitad de los ocupados).

Aun cuando no se tienen datos recientes sobre esta distribución, puede asumirse que la tendencia ha sido un incremento de la salarización de estos profesionales.

La información disponible para años anteriores indica que en Barcelona y Madrid es mayor la proporción de asalariados -aproximadamente 45%- que en el resto de España, donde representaban el 38%. Sin duda, esta estructura ocupacional refleja, por una parte, el grado de desarrollo y la magnitud del sector de la construcción en cada caso y, por otra, la mayor diversidad de oportunidades de empleo en sectores distintos de la construcción propiamente dicha.

4. Consideraciones finales

En España, el acceso a las profesiones superiores implicadas en la construcción se efectúa esencialmente a través de las respectivas formaciones universitarias, aunque para el ejercicio liberal de estas actividades resulta imprescindible la incorporación a la organización profesional correspondiente a cada una de las profesiones. El papel de los Arquitectos y de los Arquitectos Técnicos en la construcción está fuertemente condicionado por la extensa regulación legal de sus funciones, aunque la evolución de la tecnología de la construcción y de las formas empresariales de aplicarla generan un dinamismo propio a estos papeles. Esta evolución ha llevado hacia una mayor diferenciación de las respectivas funciones de estas profesiones, ampliando especialmente las del Arquitecto Técnico en el campo de la organización y del control económico de la ejecución de las obras, muchas veces no en el ejercicio liberal de la profesión, sino en condición de empleado de empresas constructoras o de suministros, o en la administración pública.

En comparación con otros países europeos, destaca el limitado número de las distintas profesiones implicadas y su escaso grado de especialización. También resulta llamativa la muy restringida implicación de las diferentes profesiones de ingeniería con la planificación y ejecución de la edificación.